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Exposición del 16 al 30 de
junio de 2008 en la Sala Joan Miró.
Pere Parramón, un viaje
hacia el mundo surreal en el Palacio de Congresos de Madrid
El artista catalán Pere Parramón basa su producción pictórica en el mundo
onírico surreal, fundamentándose en temáticas de ensueño, en dinámicas
sugerentes en las que combina paisajes imposibles, con imágenes femeninas
sutiles y delicadas, escenas con caballos blancos, astros, el tablero de ajedrez
o seres humanos de mirada ingenua y dotados de un alma grande y generosa.
Expone más de 15 obras pictóricas, de un tamaño de 100x100 cm., realizadas en
óleo sobre tela, en el Palacio de Congresos de Madrid, sito en Paseo de la
Castellana, 99, frente al Bernabeu. Dentro de este incomparable marco combina su
sagacidad por el dibujo con su dedicación por el color, buscando potenciar una
dinámica de ideas sugestiva.

Se trata de una muestra
estudiada, definida, muy bien estructurada, en la que mezcla escenas diversas
dentro de una armonía general en la que las diferentes visiones o escenarios se
complementan.
Es preciosista, meticuloso, amante del detalle y la pulcritud. Una actitud que
le conduce a presentar una estructuración general de elementos, combinados de
tal manera que destacan por sus singulares perspectivas, asimismo por la
estudiada forma en que posiciona los diferentes iconismos. El resultado es una
obra calculada, bien delimitada, destacando por su calidad dibujística, sin
desmerecer la aportación intensa del color.
Su discurso se fundamenta en una gran concentración de apuestas temáticas, muy
elaboradas, aunque exhibiéndolas con total naturalidad, potenciando una obra
estructurada, pero fluida, donde todo circula perfectamente, sin hieratismos,
sin excesivo efectismo. Es más, sustituye el efectismo por una apuesta
analítica, empleando elementos y personajes en función de la idea, eso sí
siempre presentando desarrollos sutiles, espacios imaginados, con temáticas
imposibles, al mismo tiempo sugerentes y procedentes de otras dimensiones.
Se trata de temáticas benévolas, exhibiendo una total ausencia de malicia,
serenas, profundas, pero... a la vez, evanescentes, insinuantes, mostrando la
cara sensible de una actitud que viaja más allá de los limites.
Se trata de negociar una actitud de efervescencia, una actividad fundada en lo
fenomenológico, en captar lo que no se ve pero que influye. De ahí que exhiba
mar en el cielo, cielos llenos de personajes, elementos y objetos en
emplazamientos celestes, tableros en el aire, sin estar asentados en el suelo y
su concepción de los cuatro elementos como punto central de un planeta tierra
que armoniza con el cosmos.
Su visión de lo imaginado, la carga plástica y de imágenes que derrama en sus
lienzos procede del universo, pero, también, exhibe connotaciones de una
realidad que el artista transforma a su antojo, fomentando la diversidad a
partir de estructurar un discurso que va más allá de lo fantasioso.
Su mundo es dévico, es decir que se basa en la propia naturaleza, porque todos
sus elementos proceden del entorno. Nosotros somos parte de este mismo entorno
natural, de ahí que en la pintura de Pere no existan las fronteras.
Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte
(AICA) |