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Críticas

 

 

Expone sus obras pictóricas del 5 al 15 de febrero de 2009 en Casa do Brasil de Madrid, Avenida Arco de la Victoria, s/n.

 

 

Gerard Valls,  ser objeto y la determinación de la máquina

 

 

 

La obra pictórica de Gerard Valls se incardina en el presupuesto de la evidencia de la maquinización de lo esencialista.


Busca la evidencia de lo actual en los seres objeto, en los utensilios y elementos que nos definen en una sociedad marcada por el impasse y la traslación continúas.


No hay más que ver a la gente en la vida siempre supeditada a la máquina. Todo es consecuencia de la transformación continua y el cambio consecuente en la vertiente evidente.


En lo formulado se encuentra la transmutación de lo esencial. Los objetos son partes de una sociedad, energía, materia y forma, estructura y destilan sentimiento.


No son orgánicos en su mayoría, sino artificiales, pero se complementan perfectamente con los anhelos y los deseos de los cronópios del hoy.


Todo está fundado en la balanza del equilibrio, en el Yin y el Yang, en la perfección de lo sutil sensible encuadrado en el cambio de lo natural hacia un entorno que está menos supeditado a la naturaleza circundante.


Somos producto de la evidencia del momento, de la sociedad industrial y tecnológica. Nuestros ordenadores, MP3, televisores de plasma, videoconsolas, teléfono móvil, son partes de un organigrama más complejo que define continuamente, dentro de un sucesivo callejear por estructuras compositivas, denominadas ciudades, en las que la competitividad y la prisa mandan.
Ciudades de materia, forma, estructura, color, masa, idea, esencia, prisa, stress, instante, momento, caducidad, efervescencia.


Gerard Valls, pasa y se traslada a una visión desde el exterior, buscando irónicamente aspectos sutiles de una expresividad calculada, en la que la forma y el ser se nutren del detalle, reducidos a una evidencia de la esencia de la estructura biológica.


Volvemos a ser como antes, pero somos seres de la tecnología. Somos biología con tecnología, vibración y evidencia.


No hay salida mística si estamos supeditados a la forma y a la apariencia. Pero, puede haber una posibilidad de libertad en todos los órdenes si superamos la etapa animal de una vez por todas y nos insertamos en una actitud de gran relevancia en el dinamismo del conocimiento.


Tras el conocimiento está el horizonte amplio y la ancha visión. Gerard lo sabe, por eso ironiza sobre la actualidad de los seres objeto y la determinación de la máquina, que no ven más que lo que producen, pero no lo que son.
 

 

 

Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA)

 

 

 

  

 

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