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Francisca Blázquez

 

 

  

Francisca Blázquez

 

Expone pintura de la serie Dimensionalismo en Espacio Francisca Blázquez en 2007

El Dimensionalismo y la dinámica trascendente


La Dinámica formal geométrica de Francisca Blázquez se basa en la voluntad dimensional de transmitir la fuerza y la determinación de una pintura al margen de cualquier complejo.

Su obra se fundamenta en una actitud seria de investigación y experimentación, situada en la alegoría de la forma, contenida en el espacio, pero también experimentando con la forma al margen del espacio.
No concibe el espacio de manera única, porque cambia según su obra. El espacio existe o no, en función de la dimensión que represente. De ahí que no sea lo mismo exhibir ángeles y arcángeles, conocidos, concretos, que cuando fantasea con formas fantásticas de mundos lejanos, de planetas contenidos en otros mundos, de esferas lejanas que surgen de la dinámica dimensional, que son parte de sistemas solares próximos o ignotos.

Representa acontecimientos, empleando estadios de ánimo determinados, de manera alegórica o descriptiva, pero siempre en función de la geometría dimensional.

Su posición parte de la dinámica formal, del color intenso, de su desbordante fantasía, bien sea producto de sus sueños, anhelos, ideas, pensamientos y revelaciones.

Lo que está claro es que el resultado final se basa en su actitud de ver espacios, formas, dimensiones en función de lo trascendente, porque la forma, como tal, es una actitud formal y plástica, mientras que el empleo que hace de ella la conduce más allá de sus límites habituales.

No cree en las limitaciones convencionales, sino que su actitud se basa en el estudio de los equilibrios universales, de los valores que no necesitan derroche de detalles, dado que lo que realmente existe es el conjunto de mundos y dimensiones, físicas, materiales, espirituales o conjunto de ambas percepciones.

Lo que vemos es constatable por la ciencia en este planeta; pero posee una actitud de pensamiento que le impulsa a considerar que la propia dinámica existente de la vida está basada en lo tangible pero también en lo intangible.

El pensamiento es producto de una actividad. Lo que mueve el mundo no es la materia, sino las ideas y los sentimientos.

Todo lo que existe es materia y luz, armonía y desarmonía, claridad y oscuridad, pero producto de una unidad total.

El ser espiritual es individual, pero forma parte del espíritu colectivo en un universo colectivo donde lo importante es el ser, el contemplar que la verdad es general, aunque nos empeñemos en parcelarla.

Con el nacimiento del ego, surge la división, el egoísmo y la falacia, por eso, cuando volvemos al ser, después de discurrir por este planeta y otros similares o totalmente opuestos, regresamos al uno, para aprender que ser distintos nos aleja, al principio, para aproximarnos a la evidencia del sentir, que es no sentir, porque para ser conscientes del ser, hay que abandonar la mente.

 

 
Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte

 

  

 

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